Hay una introspección en relación a la etapa última de la vida.
Para encaminar el viaje transformador, es necesaria una actitud de ir hacia adentro.
Un desapego progresivo, en un duelo continuo de pérdidas conscientes y elegidas.
Aún siguiendo el día a día cotidiano, me voy despidiendo de locuras idealizadas, de las verdades intelectivas, de los mitos de la vida.
En este momento , la tristeza no depresiva es el estado emocional que corresponde.
Y aún así el fondo interior sigue estando conectado con el impulso vital de seguir adelante.
El camino es el fin.