En ocasiones una cortina velada , impide ver lo que nos muestra la ventana.
No es real, la cortina tan solo es nuestra insólita incongruencia de no querer ver.
Internalizamos la creencia de que ese velo-cortina nos protege de la luz y de los peligros externos.
Cuando el único peligro está precisamente en esa absurda creencia.
Solo me separa una velada mentira que ni tan solo es mía.