Cuando la niebla no deja ver lo que hay delante, nos parece que no existe.
Dejar pasar el momento de confusión y esperar a que se aclare.
La ceguera con la que vivimos no nos permite ver.
La mente me provoca y me dice que no hay nada ahí delante.
El corazón se encoge y me entristece
Y la voluntad me empuja a tirarme.
Solo la verdadera sabiduría interior me contiene y da el espacio y tiempo necesarios para esperar a que se disipe la locura.